PATRIMONIO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE LA SIERRA DE SEGURA  


La Sierra de Segura ha sido un lugar estratégico ocupado por las distintas civilizaciones que se han asentado en la Península Ibérica. Durante su fecunda historia esta comarca ha sentido el influjo de culturas como la íbera, cartaginesa, romana, visigoda, árabe y cristiana.

 

PALEOLÍTICO Y NEOLÍTICO

Los primeros asentamientos encontrados en la comarca de la Sierra de Segura pertenecen al Paleolítico y Neolítico. Destacan varios abrigos con pinturas rupestres consideradas Patrimonio de la Humanidad, representantes del Arte Rupestre Levantino del arco mediterráneo, que se localizan en los municipios de Segura de la Sierra y Santiago-Pontones.


Entre los yacimientos arqueológicos destacan los de Puente Mocho y Hoya Somera. El Yacimiento Arqueológico de Puente Mocho se sitúa en una amplia zona de las terrazas del río Guadalimar, término de Beas de Segura, en las proximidades del puente romano del que recibe su nombre. Data del Paleolítico y sus restos achelenses son una muestra de asentamientos que se remontan al Paleolítico Inferior y Medio, en los albores de la última glaciación (120.000-60.000 a.C), lo que demuestra la antigua ocupación humana de este espacio.


El Yacimiento Arqueológico de Hoya Somera es uno de los yacimientos más importantes de la Edad del Bronce en la Sierra de Segura. Se encuentra en las proximidades del la aldea de La Muela, en el término municipal de Santiago-Pontones y su emplazamiento coincide con una altiplanicie delimitada en su flanco sur por un escarpe vertical, resultando inexpugnable en todos sus flancos a excepción del lado norte, donde se ubica la entrada natural y donde se observan las ruinas de una muralla de grandes proporciones que cerraba el recinto. Puede datar de principios de la Edad del Bronce a juzgar por las características de los restos de cerámica encontrada en superficie (tosca manufactura, cocción rudimentaria, arcilla sin refinar), y por la morfología de los habitáculos. Se puede establecer la correspondencia entre estos yacimientos y muchas de las pinturas rupestres de estilo Levantino encontradas en abrigos rocosos cercanos.

PINTURAS RUPESTRES DE LAS CUEVAS -Abrigo de Río Frío y Abrigo del Engarbo I y II-

Las pinturas rupestres Levantinas del río Zumeta, en el municipio de Santiago Pontones, se encuentran repartidas a lo largo de todo su cauce en numerosos abrigos rocosos formados en las vertientes encajadas del río. Destacan figuras rojas de cérvidos y cápridos, fauna zoomorfa y figuras humanas. Por la localización de los abrigos, orientados hacia el Levante, se puede establecer una clara influencia del sol como elemento de carácter mágico o divino y decisivo para la localización de las representaciones pictóricas, así como una clara relación entre estas pinturas y los yacimientos arqueológicos de las inmediaciones, cuyos habitantes serían los autores de las mismas, corroborando las conclusiones de estudios sobre el Neolítico en la zona que destacan la tardía entrada y desarrollo de esta etapa y por tanto el retraso de la adopción generalizada de prácticas agrícolas, pastoriles y en definitiva, la sedentarización de los grupos humanos.


PINTURAS RUPESTRES "FUENTE SEGURA" -Abrigo de la Cañada de La Cruz-

Este abrigo rocoso se encuentran en el municipio de Santiago-Pontones, cerca de la aldea de Pontones. Las representaciones pictóricas recogen temas mágicos y escenas de caza en las que se aprecian restos de figuras zoomorfas.

Es significativa la cercanía de este santuario rupestre con la Cueva del Nacimiento, excavada y documentada, y que arroja una cronología muy cercana a la de las pinturas, lo que permite establecer una conexión.


PINTURAS RUPESTRES "COLLADO DEL GUIJARRAL"

Se encuentran en un escarpe de la ladera occidental del cerro Guijarral, en el municipio de Segura de la Sierra, cerca de la conocida Cueva de la Diosa Madre, que en conjunto dan al paraje el nombre de Poyo de Los Letreros. Representan figuras de pequeño tamaño entre las que aparecen arqueros aislados, cánidos, cornamenta de caprino y símbolos a modo de ojos de lechuza de gran semejanza con las representaciones figuradas en huesos de Almizaque y en vasos de Los Millares.

 

ÍBEROS, CARTAGINESES Y ROMANOS

Las poblaciones íberas estuvieron en estas tierras desde el siglo VI .aC hasta el siglo II a.C., y quedan restos de los asentamientos más importantes, como la Torre de Bujalamé. El sur peninsular poseía gran cantidad de materias primas, como plata, oro, estaño, aceite y ganado y desde el principio la Sierra de Segura constituía un cruce de caminos hacia el Levante, con un tráfico elevado de estos productos hacia puertos fenicios, griegos y cartagineses.

En el año 237 a.C., los cartagineses ocupan estas zonas al mando de su general Amílcar, imponiendo su hegemonía entre los bastetanos, a los que pertenecía la zona de Segura, restaurando y protegiendo los caminos que corrían a lo largo de las riberas de los ríos Guadalquivir, Segura y Guadalimar.

En año 214 a.C. los romanos se enfrentan a los cartagineses en la batalla de Castrum Altum (Segura de la Sierra) y unos años más tarde la Sierra de Segura pasa a ser dominada por los romanos. Augusto sometió la zona de Segura adscribiéndola al partido judicial de la Tarraconense. Para extraer y trasladar mejor los productos de la comarca hacia los puertos del Mediterráneo, los romanos construyeron nuevas calzadas y puentes y renovaron las vías antiguas. Además de la extracción de los recursos minerales, instalaron grandes fincas olivareras y cerealistas en las zonas más fértiles, como Los Baños junto al actual Arroyo del Ojanco, poseían ovejas, vacas y cerdos que aprovechaban los ricos pastos y aprovechaban los recursos del bosque, del que extraían miel de las colmenas, madera y resina de los pinos y otros productos que enviaban a Roma.


El Yacimiento Arqueológico de Bujalamé se ubica en el municipio de La Puerta de Segura, en un cerro a orillas del río Guadalimar, dominando la vega de dicho río y en comunicación visual directa con otros de su misma época como el del Castellón del Moro, junto al Guadalmena.

Este es uno de los más importantes emplazamientos ibéricos de la provincia de Jaén, por su posición estratégica, potencia arqueológica e interés histórico. Corresponde a los poblados de la época llamados "oppidum", entre los que Bujalamé es el último que se conoce al este de Andalucía Oriental y el más importante de la entrada a la Sierra de Segura por el río Guadalimar. Por sus características parece tratarse de un poblado ibérico del siglo IV .aC, época de mayor esplendor de esta cultura mediterránea y debió tener similares características a otros con los que en principio comparte una posición privilegiada para la defensa y el abastecimiento desde el río y los terrenos de cultivo anexos.


El Yacimiento Arqueológico de Segura La Vieja está a pocos kilómetros del núcleo de Segura de la Sierra, en las estribaciones del macizo de Navalperal. Se sitúa en una amplia meseta que corona el cerro conocido también con el nombre de Segura La Vieja, a unos 1350 m. de altitud, rodeado de escarpes rocosos que facilitaban la defensa del emplazamiento. La proximidad de una vía romana hace pensar en la posibilidad de que se tratara de un asentamiento de esta época, pero tras una prospección superficial, se han encontrado algunos restos de material cerámico muy rodado, hecho a mano, compuesto por materiales muy gruesos y con una cocción en tierra que permite aducir una datación anterior a la Edad del Hierro.


El Yacimiento Arqueológico El Castellón se asienta sobre una pequeña colina en la margen izquierda del río Beas a unos 500 m de altitud, en el municipio de Beas de Segura. Presenta un abundante registro arqueológico en superficie, encontrándose cerámica a torno ibérica y térra sigillata romana.

Se ha encontrado abundante cerámica ibérica bien conservada, que arroja una cronología de, al menos, el siglo II a.C.

Entre los distintos fragmentos de cerámica romana aparecen "térra sigillata aretina" fechada entre el 30 a.C. y el 20 .aC, "sigillata sudgálica" de la segunda mitad del siglo I y del II, "sigillata hispánica" junto con cerámica común romana con una cronología de hasta finales del siglo III de nuestra era.


El Yacimiento Arqueológico Piedra del Águila se sitúa en el municipio de Orcera, en el interior de una cueva en la ladera oriental del cerro del Pavo, al este de Valdemarín. La cueva domina los valles de los arroyos de La Espinareda, Los Carboneros y río Hornos. Debe su originalidad a la ubicación en el interior de una cueva de origen natural y sobre un afloramiento rocoso que le da nombre. Son varios los horizontes encontrados, observándose restos asimilables a la cultura ibérica, romana e incluso a la cultura del vaso campaniforme; el material cerámico ibérico puede datar de mediados del s. IV y podría pertenecer a algún enterramiento en esta cueva.


El Yacimiento de la Villa Romana de Los Baños, se sitúa en el municipio de Arroyo del Ojanco, muy próximo al cauce del arroyo del Ojanco, junto al cortijo de Los Baños del que toma su nombre. Se ubica sobre una superficie con débiles pendientes ocupada por olivar en su totalidad.

El yacimiento presenta la existencia de otros horizontes culturales, entre el Calcolítico y el Bronce Antiguo, si bien el más significativo es el correspondiente a la villa romana de época Bajoimperial dedicada a la explotación agropecuaria. El desarrollo de La Villa se inicia en torno a la segunda mitad del siglo I de nuestra era a juzgar por la existencia de algunas cerámicas romanas de tipo "terra sigillata", de origen sudgálico.

De esta época data una estructura de ladrillo de la que apenas se conservan restos. Posteriormente se produce una reestructuración con la construcción de nuevos edificios y de nuevos pavimentos sobre la base de gravas apisonadas y cal. Por último, la tercera fase desde el punto de vista estratigráfico e histórico, es la denominada como Baños III, Bajomedieval, a la que corresponden las estructuras de una gran villa con unos extraordinarios mosaicos correspondientes al área señorial de un asentamiento de marcado carácter agrícola.

También quedan numerosos restos de infraestructura viaria, entre los que destacan puentes y calzadas romanas. El Puente Romano del Río Segura en la aldea de Huelga-Utrera, en el municipio de Santiago-Pontones se componía de un sólo ojo que salvaba el paso sobre el río Segura y podría ser uno de los hitos en la comunicación entre Cástulo y Saetabis.

El Puente romano de Puente Mocho, sobre el río Guadalimar, está situado en el límite entre los términos municipales de Beas de Segura y Chiclana de Segura, formado por el citado río. La estructura es de grandes dimensiones distinguiéndose dos cuerpos bien diferenciados. Estrabón ya mencionaba una bifurcación de la Vía Augusta antes de llegar a Cástulo que salvaba el «Saltus Castulonensis» y que puede coincidir con el emplazamiento de Puente Mocho; en cualquier caso, por su posición, Puente Mocho es el centro de un cruce de caminos entre Cástulo, Guadix, Cartagonova por la Sierra de Segura y Saetabis que justificaba la magnitud de la obra.


El Puente de Romillán, de posible autoría romana, está situado en el río Trujala, en el paraje conocido como Romillán, en el término municipal de Segura de la Sierra.

La construcción es un puente de un sólo arco con sillería muy perfeccionada de factura semejante al puente romano del río Segura. Se encuentra en un magnífico estado de conservación aunque ha perdido parte del pretil, pero en algunos sillares aún conserva la pintura de las juntas realizada con almagre. Esta infraestructura viaria puede pertenecer a la misma ruta que el puente romano del río Segura y por tanto sería un hito más en la comunicación entre Cástulo y Saetabis.

A 5 Km. de la localidad Génave se conserva un tramo de calzada romana con una longitud aproximada de unos 100 m y una anchura de 3 m en la que la técnica constructiva, los materiales empleados y la homogeneidad de la obra evidencian su autoría romana. Se baraja la hipótesis de que se pueda tratar de La calzada existente entre Cástulo y Saetabis.


LOS VISIGODOS

Los visigodos impusieron su autoridad sobre las poblaciones locales en el año 572. Encontraron unas tierras económicamente deterioradas y con sus recursos bastante agotados, donde residía una población pobre y hostil. Cambiaron poco la organización político-administrativa de los romanos, con grandes señores que dominaban extensas fincas donde se cultivaban los mismos productos que en épocas anteriores, con abundancia del olivo y el cereal, grandes pastos que las poblaciones rurales usaban para alimentar a sus ganados de cabras, ovejas, vacas y cerdos, y extensos bosques que albergaban gran cantidad de madera para vender y de fauna salvaje, a cuya caza los visigodos se entregaban con gran afición, utilizando además de perros y trampas, el arte de la cetrería.

 

EL ISLAM Y LA CONQUISTA CRISTIANA

No se sabe con exactitud el año en que los árabes entraron en la Sierra de Segura, allá por el siglo VIII. El nombre de Sierra de Segura es utilizado por primera vez en las obras de los geógrafos musulmanes del siglo XI.

Cultivaron las fértiles vegas con huertos y frutales bien regados con las abundantes aguas de ríos y embalses, desarrollando un magnífico sistema de acequias, siguieron desarrollando el pastoreo, la extracción de miel, madera, resina y caza de los bosques.

Pero el principal legado de esta etapa histórica, que en gran parte se conservan actualmente, es el elevado número de fortificaciones. De hecho, la consolidación de muchos de los núcleos actuales se remonta a la Edad Media, cuando primaba el carácter estratégico al constituir un territorio de frontera entre el Islam y la Cristiandad. Se instauró un sistema de asentamientos de tipo defensivo -Segura de la Sierra, Hornos de Segura y Torres de Albánchez- o enfocado claramente al control de las rutas de acceso -Beas de Segura, Siles y La Puerta de Segura-.


Los Reinos Cristianos del norte de la Península fueron reconquistando a lo largo de los siglos el resto del territorio. La Orden de Santiago tiene, junto con el Arzobispado de Toledo, un papel fundamental en la reconquista de la provincia de Jaén. En el siglo XIII, la Orden de Caballería de Santiago se asienta en la Sierra y Fernando III "El Santo" le ofrece un fuero especial en el año 1242, con bastantes privilegios, que regirá la vida comunitaria de los segureños durante 500 años.

Pero hasta finales del siglo XV, son frecuentes las escaramuzas de saqueo por parte de musulmanes. Prueba de ello son muchas de las torres que encontramos hoy en las afueras de los pueblos, usadas por agricultores y ganaderos en caso de que el ataque les cogiera fuera de las murallas de la villa. Con la conquista de Granada por los Reyes Católicos, desaparecen los conflictos fronterizos y los vecinos de la Sierra de Segura asistirán a la repoblación y a la colonización de pueblos y aldeas con un fuerte incremento del aprovechamiento de los recursos primarios, sobre todo en la extracción de madera de sus densos bosques, la ganadería en los pastos de las zonas altas y la agricultura en los fértiles valles.


CONJUNTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE SEGURA DE LA SIERRA

Algunos autores atribuyen sus orígenes a los fenicios, quienes la llamaron Tavara. Habitada posteriormente por otros pueblos colonizadores como griegos, romanos y cartagineses, es bajo la hegemonía musulmana cuando Segura alcanza su máximo esplendor. Tras una serie de disputas entre los almohades, la villa fue ocupada por los cristianos y donada por Alfonso VIII a la Orden de Santiago.

El conjunto que forman el Castillo y la Villa medieval de Segura de la Sierra está declarado Paisaje Pintoresco y Conjunto Histórico-Artístico. Se conservan aún buena parte de las murallas que rodearon la villa, así como sectores de la antigua trama urbana y numerosos edificios medievales y renacentistas. En la cima del cerro que corona la población, se levanta el castillo mudéjar de Segura de la Sierra, cuyo origen se remonta a los siglos XIII al XV. Son asimismo de recomendada visita los baños árabes, reconstruidos en su totalidad, con sus salas fría, templada y caliente; las murallas y puertas de Catena, Góntar, Orcera y Nueva, -existió una quinta puerta, la Herrada, cerca del castillo, desaparecida hoy día-; la Plaza de Toros, de planta rectangular; el Ayuntamiento con su portada renacentista, situado a la derecha de la Puerta Nueva; la Fuente Imperial de Carlos V, con elementos gótigos y renacentistas; la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Collado, reconstruida sobre ruinas románicas y donde se encuentra la Virgen de La Peña; la Iglesia de los Jesuitas, de 1767 y la Casa de Jorge Manrique.

 
CONJUNTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO DE HORNOS DE SEGURA

El Castillo de Hornos de Segura, fue construido por los caballeros santiaguistas, a finales del siglo XIII y principios del siglo XIV, sobre la primitiva estructura defensiva árabe, en la parte más elevada del núcleo urbano, con la función de vigilar el flanco oriental de la Encomienda de Segura. Consta de un conjunto defensivo con recinto exterior trapezoidal que incorpora una magnífica torre del Homenaje; un aljibe de origen musulmán ubicado en el patio de armas; y articulando la muralla, tres esbeltos torreones de planta cuadrada, levantados por los almohades y reforzados con una capa de mampostería. La muralla se extiende hacia el exterior por el noroeste y por el este, rodeando a toda la población.

El acceso a la villa se realizaba por una puerta defendida por una ancha torre de piedra de origen almohade y dispuesta en codo para dificultar el acceso de enemigos. Está fabricada con mampostería regular y ladrillo rojo en las dovelas, al igual que una pequeña ventana de la fachada. Los arcos apuntados indican que la puerta se construyó entre los siglos XIV y XV. A la azotea se asciende por una escalera interior que está dotada con un paramento corrido en el que se aprecian ventanas saeteras.

SON NUMEROSOS LOS CASTILLOS Y LAS TORRES DEFENSIVAS en toda la comarca de la Sierra de Segura, reflejo de la condición de territorio frontera que tuvo durante todo de este período histórico. Se enmarca entre los edificios de función militar encargados de la vigilancia y defensa ante incursiones, o como puestos de abastecimiento en el camino entre la Sierra de Segura y los territorios hoy manchegos y levantinos.

El Castillo de Bujalamé se encuentra cerca de la aldea de Los Llanos de Arriba, sobre un cerro circular de más de 600 m de altura, desde donde se divisa el río Guadalimar, levantado sobre un oppidum ibérico del siglo VI a.C. que incrementó considerablemente su importancia, su perímetro y su población en los siglos V y IV a.C. ya que por allí, siguiendo la vía del Guadalimar, pasaban los minerales procedentes de Cástulo.

El Castillo de Matamoros, cuya construcción parece ser de origen musulmán, se sitúa en un terreno acolinado dominando una pequeña extensión a su alrededor, en el término municipal de la Puerta de Segura.

El Castillo de Cardete, de posible construcción almohade, se localiza en el término municipal de Benatae, sobre una pequeña loma que lo asoma al valle del río Guadalimar.

El Castillo de Altamira se encuentra en la ladera este de las cuerdas de Beas, en la cortijada de Altamira, en el municipio de Segura de La Sierra. Su técnica constructiva, es similar a otras construcciones pertenecientes al sistema defensivo militar árabe de la zona.

El Castillo de la Espinareda en el término municipal de Segura de La Sierra, se ubica en un promontorio adosado a los montes de la Cuerda de Beas pero mantiene una posición estratégica tanto por el dominio de todo el valle que se abre a sus pies como por la conexión visual con el castillo de Segura de la Sierra. Consta de una torre del homenaje y un recinto amurallado, observándose en sus inmediaciones restos del antiguo poblado medieval.

En en el municipio de Hornos de Segura se encuentra el Castillo de Bujaraiza, de gran valor emblemático por su ubicación en un emplazamiento de gran atractivo paisajístico. Sus restos se encuentran en en el valle del Río Guadalquivir y dentro del embalse del Tranco donde ocupa una pequeña elevación que lo aísla cuando el agua embalsada alcanza cotas altas.

Las ruinas del Castillo de Tasca se localizan en las estribaciones de la Sierra de Calderón, próximas al río Guadalimar, en el término municipal de Siles.

También en el municipio de Siles, y sobre un afloramiento rocoso, se encuentra el Castillo de Puente Honda, en la ladera oeste del monte de Bucentaina, dominando la confluencia de los arroyos de La Hueta y Puente Honda, tributarios del río Morles. El castillo, probablemente de autoría cristiana, es más bien un puesto de vigilancia o atalaya que controla el paso por el río Morles.

Villarrodrigo, que originariamente se llamaba Albaladejuelo de la Sierra, cambió de nombre cuando lo conquistó el maestre Don Rodrigo Manrique. En la plaza del pueblo se encuentra un extraordinario torreón de fabricación cristiana, datado entre finales del siglo XIV y principios del XV. El torreón de Villarrodrigo despierta un gran interés no sólo por la tipología arquitectónica sino también por la escenografía urbana medieval que reproduce.

La Torre del Homenaje se alza en la población de Torres de Albánchez. Son los restos de un pequeño castillo sobre un promontorio rocoso, remodelado en el siglo XV para hacer frente a los efectos de la artillería. De aquel castillo urbano se conserva su imponente torre del Homenaje, de casi 12 m de altura.

Las Torres de Santa Catalina son una excelente representación de edificios de función militar. Se encuentran en el municipio de Orcera, en el Llano de Santa Catalina, sobre el extenso piedemonte de las estribaciones del Cerro del Picorzo, entre los núcleos de Segura de la Sierra y Orcera. El conjunto defensivo lo forman tres torres de similar factura, distantes entre sí unos 300 m y dispuestas de forma que permitieran la defensa, vigilancia y refugio en un terreno con numerosos flancos a cubrir.

Ubicadas sobre un pequeño escarpe que domina el valle del arroyo Peñolite, en las inmediaciones de la aldea del mismo nombre, se encuentran las Torres de Peñolite. Es una obra musulmana de época almohade, con una disposición y dimensiones muy similares a las de Santa Catalina.

La Torre de Valdemarín, también llamada Castillo de Valdemarín, se localiza en la cortijada de La Torre, en el paraje conocido como Los Valdemarines, dentro del municipio de Orcera. Servía tanto para el control como para el refugio de la zona del valle. Presenta un edificio adosado, probablemente de los siglos XVI-XVII, con una portada en arco de medio punto y una sillería muy trabajada, rematada con un reloj de sol casi oculto bajo una gruesa capa de cal.

Fernando III, entre 1235 y 1239, adscribió el emplazamiento rural de Génave a la Encomienda de la Orden de Santiago de Segura de la Sierra. Posteriormente, tuvo que soportar razzias de tropas sarracenas, por lo que la población disponía de un castillo para refugiarse, levantado por los cristianos entre los siglos XIII y XIV, en sustitución del antiguo hisn árabe. De aquel castillo, enclavado en la plaza del pueblo, permanece su torre del Homenaje, conocida como el Torreón de la Tercia, de impresionante estructura cúbica.

También el municipio de Génave, se localiza la Torre del Zarracotín o de La Laguna, sobre un afloramiento rocoso que domina buena parte del terreno circundante, con funciones de atalaya y control de los campos que la rodean en momentos de frecuentes hostilidades.

La Muralla Urbana de Siles se encuentra en la localidad de Siles. Su castillo árabe fue remodelado en el siglo XIV por los caballeros santiaguistas que mantuvieron su planta cuadrada pero lo fortalecieron, en tres de sus ángulos, con torreones circulares o cubos rodeados por una muralla con aljibe en su exterior, mientras que el cuarto ángulo lo reservaron para la construcción de un pequeño alcázar con dos torreones.

A finales del siglo XIV, según cuentan las crónicas, sus vecinos levantaron una cerca rectangular de murallas, de trazado regular, defendidas por tres torreones lo que le valió que, en 1397, el maestre D. Lorenzo Suárez de Figueroa le concediese la autonomía y el título de villa.

En el siglo XV, se construyó la Casa de la Tercia y se reestructuró el patio de armas destruyéndose parte del aljibe y del lienzo norte del castillo que para convertirse en residencia señorial palaciega.

De la estructura defensiva medieval se conserva un torreón de planta circular, articulado en dos pisos, rematado con una terraza. El Cubo de Siles está construido con mampostería y argamasa, estrechándose ligeramente a medida que asciende.

 

ETAPA CRISTIANA

En 1580 las Villas del Común del Segura adquieren la prerrogativa de dictar órdenes para la conservación de los montes, redactándose ese año el texto de las Ordenanzas, elaboradas en el Monasterio de Santa María de La Peña, en Orcera.

Este texto tiene un valor añadido, ya que nos permite acercarnos a la historia del último tercio del siglo XVI en la Sierra de Segura.

Las Ordenanzas las componen setenta y dos capítulos basados en el fuero de Cuenca, pero ampliadas y adaptadas a las necesidades de la zona. Regulan todas las actividades laborales, económicas y jurídicas, además de dar a conocer cómo era la vida de los vecinos de la Sierra de Segura, a qué se dedicaban, cuáles eran sus fuentes de ingresos, sus costumbres, etc. Por ellas conocemos en primer lugar todo lo referente a los caballeros de sierra, las normas que se aplicaban a los forasteros que vinieran a sacar beneficio en el término de Segura; de la regulación del aprovechamiento de las tierras, de los fuegos prendidos en labores, de la corta de árboles y de la distribución comunal de su madera a través de las sierras de agua y el control de su comercio; de la recolección de las bellotas, nueces y avellanas, de la ganadería, de las veredas, de las fuentes, de los animales, de los frutales, de la recolección de sus frutos y de la prohibición de cortarlos, de la agricultura, de la caza y de la pesca. Fueron un código completo para la protección y regularización de toda la actividad económica y social de la comarca con gran trascendencia y vigencia a lo largo de mucho tiempo.

Según se refleja, se cuenta con la existencia en el año de 1575 con 12 molinos harineros, 2 de aceite y 5 batanes para la industria de la lana y el paño, pero sólo 4 o 5 personas tenían 1000 ducados. La mayoría eran labradores y criaban ganado; el resto, jornaleros que trabajaban tanto en el término de la villa como fuera de él. Mientras los vecinos vivían hacinados en casas pequeñas, propias o comunales, fabricadas con tierra y con techos de jaras y cabríos de pino, la Iglesia invertía su poder económico en obras de arte y en la construcción de edificios religiosos de buen porte que se conservan en todos los pueblos de la comarca, la mayoría construidos en esta época.

En el siglo XVIII la economía de la madera sufre graves daños al proclamar Fernando VI, el 31 de enero de 1748, la Provincia Marítima de Segura de la Sierra para la gestión y explotación de los recursos forestales, lo que supuso una explotación masiva e incontralada de la madera de los montes, que duró casi un siglo. La riqueza maderera de estos bosques tendrá un peso determinante en el modelo de aprovechamiento agro-silvo-pastoril impuesto dos siglos atrás y que durará hasta finales del siglo XX. Desde principios del siglo XVIII, la Sierra de Segura se convierte en el principal abastecedor, para todas las necesidades civiles o militares, de todo el país, llegando a cortarse millones de árboles y sustituyendo gran parte de la vegetación original, con una gran población de robles y encinas, por los pinares que observamos actualmente y que tienen un crecimiento más rápido.

Durante la Guerra de la Independencia, los vecinos de la comarca participaron activamente contra la ocupación por las tropas francesas. Segura de la Sierra es incendiada en 1810, perdiéndose los archivos de la Encomienda de Santiago existentes en la localidad. Desde 1833 la Sierra de Segura pertenece a la provincia de Jaén. Los desajustes estructurales de este siglo, repercutieron negativamente la Sierra, lo que se tradujo en una economía de subsistencia que ha durado hasta finales del siglo XX.

A principios del siglo XX, se produce una extensión progresiva de la agricultura del olivar, ocupando primero las zonas más aptas, principalmente en los valles de la mitad noroeste de la comarca. Durante el tercer cuarto de este siglo, la emigración dará lugar a la pérdida de la mitad de su población, quedando gran parte de sus aldeas abandonadas.

En 1986, se declara el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, que afecta a la mayor parte de la comarca y supone un reconocimiento público a sus valores ambientales. Su localización ha jugado un papel importante en contra del desarrollo de determinadas actividades económicas, pero ha sido determinante para mantener sus cualidades naturales tradicionales, que hoy vuelven a revalorizarse.

En la villa de Génave destaca la Iglesia Parroquial de la Inmaculada, con portada del siglo XIII, y con la Puerta Falsa, de estilo renacentista que presenta la Cruz de la Orden de Santiago. En el altar mayor se encuentra labrada en una lápida la figura de la Virgen, sobre una media luna entre dos ángeles, vestida a la usanza del reinado de Felipe II.

En Hornos de Segura destaca la Iglesia Parroquial Ntra. Sra. de la Asunción que es un importante ejemplo entre el gótico y el primer renacimiento, destacando la portada, una de las primeras muestras del plateresco provincial.

El Convento de Carmelitas Descalzas de San José Salvador, fundando en 1575 por Santa Teresa de Jesús, se localiza en Beas de Segura. Su puerta es barroca del s. XVII y en su interior presenta una única nave cubierta con bóveda de medio cañón.

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Collado, en Segura de la Sierra, fue reconstruida sobre ruinas medievales. Conserva dentro la Virgen de La Peña, pequeña virgen gótica tallada en alabastro, y un Cristo yacente atribuido a Gregorio Hernández.

La pequeña Virgen de la Peña, se encontró en Orcera, donde se edificó el Monasterio Franciscano de Nuestra Señora de la Peña y allí se veneraba la imagen, que apareció en una cueva a espaldas del lavadero.

En la sacristía de dicho monasterio se reunieron los procuradores de las villas del común, para elaborar en 1580 las "Ordenanzas del Común de la villa de Segura y su tierra", con el fin de guardar, conservar y administrar los montes de Segura. El monasterio franciscano fue desmantelado, trasladándose su portada a la actual Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en tiempos de Felipe II, a finales del siglo XVI. Se trata de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería, la del altar estrellada y capillas laterales. La torre del campanario procede asimismo del torreón de un castillo que existió en Orcera. Junto a la iglesia encontramos la fuente "Los Chorros".

Es recomendable visitar en Benatae la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuya construcción se inicia en el siglo XVI y termina en el XVIII, lo que se traduce en una mezcla de elementos de tipo de gótico levantino, renacentista y barroco, destacando el coro de madera del siglo XVI, la pila bautismal y cuya cubierta reproduce la antigua estructura de par e hilera.

En Siles se encuentra la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción siendo parte de construcción gótica y otra parte del siglo XVI con bóveda de cañón.

En Torres de Albánchez destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Presentación con portada renacentista.

En Santiago de la Espada se encuentra la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, que data del siglo XVI y presenta un retablo barroco del siglo XVIII.